¿El bono en efectivo está sujeto al IVA?

Impuesto De Servicio

Una de las características elementales del impuesto al valor agregado (IVA, en resumen) es su alcance universal de tributación. Esto significa que, con sujeción a las excepciones previstas en la Ley, todas las actividades que califiquen como suministro remunerado de bienes o prestación remunerada de servicios están sujetas a impuestos. En este artículo, sin embargo, consideraremos si la prima en efectivo cae dentro del alcance de la tributación.

Bono en efectivo basado en IVA

El análisis de las interpretaciones disponibles lleva a la conclusión de que el bono en efectivo, dependiendo de las circunstancias reales, puede clasificarse de manera diferente en el IVA.

El primer caso se refiere a una situación en la que existe una relación muy estrecha entre la concesión de una bonificación en efectivo y las entregas o servicios prestados. Por ejemplo, puede ser una bonificación otorgada por la calidad de los bienes o el pago puntual. En esta variante, la bonificación se trata como un descuento que reduce la base imponible.

La segunda situación, por otro lado, incluye casos en los que se otorga una bonificación en efectivo por la prestación de servicios específicos, por ejemplo, alcanzar un cierto nivel de reventa de bienes adquiridos. En tales circunstancias, nos ocupamos de la prestación de servicios.

Como se puede apreciar, en ambos casos, el bono en efectivo está sujeto a las disposiciones de la Ley del IVA, sin embargo, se aplicarán otras regulaciones tributarias.

En las circunstancias de hecho, una bonificación en efectivo puede adoptar dos formas. O es una bonificación que reduce la base imponible o la prestación de servicios contra pago. En ambos casos, las disposiciones de la Ley del IVA deben aplicarse a la bonificación en efectivo.

Bono en efectivo como descuento

Primero, analicemos el caso en el que una bonificación se clasifica como un reembolso.

La condición para reconocer que el bono en efectivo es un descuento es demostrar una estrecha relación entre el bono en efectivo y las entregas realizadas.

Un buen ejemplo a este respecto es la prima que se paga por la calidad de los productos entregados. Estos tipos de valores están estrechamente relacionados y asignados a una entrega específica.

Cabe señalar aquí que, de conformidad con el art. 29a párrafo. 10 de la Ley del IVA, la base imponible se reduce en:

  1. montos de descuentos y reducciones de precio otorgados después de la venta;

  2. el valor de la mercancía devuelta y el embalaje, sujeto al párrafo 11 y 12;

  3. todo o parte del pago devuelto al comprador recibido antes de la venta, si no se llevó a cabo;

  4. el valor de los montos devueltos de subvenciones, subvenciones y otros pagos de naturaleza similar, a que se refiere el párrafo 1.

En este caso, el vendedor debe reducir la base imponible (valor de venta) por el monto de la bonificación y emitir una factura correctora. Además, en tal caso, deberá reembolsarse parte de la retribución por la venta previa al comprador.

En una situación en la que la bonificación en efectivo es un descuento / reducción de precio, la base imponible debe reducirse y debe emitirse una factura correctora.

Bono en efectivo como prestación de servicio

Sin embargo, en una situación en la que existe una relación legal entre el proveedor y el comprador, sobre la base de la cual el comprador recibe una bonificación por el desempeño de otras actividades para el proveedor, por ejemplo, incluidos los servicios de promoción, marketing, publicidad o un compromiso con realizar compras solo a la persona que paga la prima o un compromiso de tener una gama completa de bienes del contratista, entonces se trata de un desempeño equivalente, que es el servicio pago al que se refiere el art. 8 seg. 1 de la Ley del IVA.

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La calificación anterior se ve además afectada por el hecho de que la bonificación recibida no muestra una relación cercana con las entregas de bienes y su propósito es, por ejemplo, fomentar una mayor cooperación.

Lo anterior significa que este tipo de bonificación no constituye un descuento de reducción de impuestos, sino que es un servicio de pago.

Como señaló el Director de KIS en la interpretación del 18 de agosto de 2017 (No. 0112-KDIL1-3.4012.193.2017.2.KB), el servicio se considera pagadero cuando se cumplen las siguientes condiciones:

  • existe una relación legal entre el proveedor y el destinatario de la contra-ejecución;

  • la remuneración recibida por el proveedor es el valor efectivamente transferido a cambio de los servicios prestados al destinatario;

  • existe un beneficio directo y claramente personalizado por parte del proveedor de servicios;

  • el pago por el servicio recibido (servicio) está directamente relacionado con la actividad que estaría gravada con este impuesto;

  • es posible expresar el valor de esta contraprestación en dinero.

Si el bono otorgado no está relacionado con suministros específicos y se supone que desempeña otras funciones en las relaciones entre entidades, entonces se trata de la prestación de servicios sujetos al IVA, sujeto al IVA.

Bono en efectivo - ¿Cuándo es el momento en que surge la obligación tributaria?

Si consideramos el segundo caso, que es una bonificación en forma de retribución por la prestación de un servicio, este tipo de actividad imponible está sujeta a facturación. Por lo tanto, resulta crucial determinar cuándo surge una obligación tributaria con respecto al servicio prestado.

En primer lugar, señalemos que la Ley del IVA no contiene ninguna normativa específica en cuanto a la determinación del momento en que surge la obligación tributaria en el caso de las bonificaciones en efectivo. Por tanto, esto significa que la regla general resultante del art. 19a párrafo. 1 de la Ley del IVA.

La disposición citada indica que la obligación tributaria surge con la entrega de bienes o prestación de un servicio.

Además, cabe destacar que la Ley del IVA no define el momento de prestación del servicio, ni especifica de ninguna manera qué criterios se deben utilizar para determinarlo. Por tanto, a los efectos de la aparición de una obligación fiscal, la ejecución de una acción tiene lugar cuando se realiza realmente, es decir, en el momento de la finalización real de todas las actividades que el prestador de servicios estaba obligado a realizar.

En opinión de las autoridades tributarias, en el caso analizado por nosotros, el servicio efectivamente se realiza en el momento del cálculo de la prima adeudada.

Como lo indicó el Director de SI en Varsovia en la interpretación del 21 de agosto de 2015 (No IPPP1 / 4512-597 / 15-4 / AW):

Es en el momento de calcular el monto del índice base y las bonificaciones anuales a las que tiene derecho el Postulante, cuando se completan efectivamente todas las actividades resultantes del contrato celebrado entre las partes, dando derecho a recibir el llamado remuneración adicional.

Por la descripción del caso y las disposiciones de la ley tributaria citadas, se debe precisar que para los servicios descritos que dan derecho al pago de bonificaciones anuales adicionales, la obligación tributaria surgirá de conformidad con el art. 19a párrafo. 1 de la Ley sobre el desempeño real de estos servicios, que para la situación en cuestión será la fecha de cálculo del índice de ingresos de la Compañía y cálculo del monto de las bonificaciones anuales.

Por lo tanto, adoptar tal interpretación significa que la factura que documente la prestación del servicio adjudicado con la bonificación debe emitirse antes del día 15 del mes siguiente al cálculo de la bonificación (artículo 106i (1) de la Ley del IVA).

En la variante en la que la prima de venta es la prestación del servicio, el momento en que surge la obligación tributaria viene determinado por el día en que se calcula (calcula) la prima. Se asume que este es el día de la ejecución real del servicio.

Para concluir nuestras conclusiones, cabe señalar que las bonificaciones en efectivo están sujetas a las disposiciones de la Ley del IVA. Sin embargo, dependiendo de las circunstancias fácticas existentes, en un caso concreto, pueden ser bonificaciones que afecten a la base imponible o la prestación de servicios por los que se perciba una bonificación en efectivo.